miércoles 17 de agosto de 2011

los jueces

Las personas, en muchas ocasiones, actuamos como lo hace un juez cuando ejerce el poder desde su sillón. Solo en apariencia se sitúa el juez en la línea divisoria que separa el bien del mal. Se considera a sí mismo parte del bien, y la legitimidad del ejercicio de su cargo deriva precisamente del hecho de que cree pertenecer de manera absoluta al reino del bien, como si de su lugar de nacimiento se tratara. Su juicio es vinculante, y sus conocimientos sobre el bien y el mal son el producto de largos años de experiencia. Son muchos y muy diversos los asuntos sobre los que emite juicios. El juez juzga permanentemente, por decirlo de alguna manera. Es curioso, sin embargo, que quienes no son jueces, quienes nunca hsn sido designados para este cargo (porque nadie en su sano juicio se habría atrevido a hacerlo), emiten juicios y veredictos con la mayor ligereza y sobre cualquier materia. En realidad se podrían contar con los dedos de la mano aquellos que se sentirían avergonzados de algo así.
Elias Canetti, Masa y poder