Con seis meses fuimos a vivir al golf, era también su inauguración, así que daba la impresión de que nuestros destinos estarían unidos.
Luego no fue así: sí durante mi infancia, ya antes de empezar como caddy a los siete años mis juegos son con palitos de golf. Y después me llega a parecer natural saber qué palo ha de usar una persona después de verle jugar unos pocos hoyos, o adivinar las caídas en los greenes, o marcar las bolas que se van al raf (rough). Cuando a los doce años dejamos la casa del golf y nos marchamos a la civilización (es decir, ya podía ir al colegio andando, y nosotros íbamos a las tiendas, ya no eran las tiendas en forma de furgoneta ambulante las que venían a nosotros) también empiezo a alejarme del golf.
Una de las razones evidentes es que yo "no le daba bien", es decir, no valía para profesional, la única salida de los caddies en ese momento. Otra, que me gustaba estudiar, era bueno en lengua y literatura e historia y a veces en mate y ciencias también. Y por todo eso, me apunté en el grupo scout de la parroquia cercana, y allí comenzó el cambio.
EL BESO QUE DINAMITÓ AL FELIPISMO
Hace 1 hora.

2 comentarios:
Bueno, tampoco se pierde gran cosa, que para ser un golfo no hacen falta palos.
¿Ha escuchado "Golf Girl" de Caravan?
pues no, no creo, pero voy a ponerle remedio enseguida, ¡si youtube me ayuda!
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