miércoles 29 de junio de 2011

tengo un geco en casa


Este primo de la salamanquesa llegó de las arenas del desierto en un viaje que los arrojados aventureros Carlos y Mariasun afrontaron, y se quedó a vivir en los madriles. Pensé que se había muerto, pues desapareció y no había forma de verlo, después de que pasó días y días quieto en el techo de la pared, que parecía un dibujo de Antonio López. Pero hoy, un año después, lo he visto corretear por las paredes de la terraza, mucho más grande, mucho más rápido. He sentido una gran alegría, ¡un depredador de mosquitos más en casa!