Se esconden entre las ramas verdes
árboles sombra
mientras las luces enmarcan los sueños
delgadas capas de tela que separan la piel del sol
los gritos se vuelven lejanos, acaso los omito,
acaso los convierto en un bajo continuo
y llega la relajación, dormido acaso
frágil frontera entre la realidad y tú
el agua por la espalda
el agua por la cabeza
el agua por doquier
flotas y flotas de nuevo floto entre tus pies
en las horas perdidas de este día perdido de verano
cada vez que abro el libro, vuelvo al reino de Inglaterra, junto con
Cromwell y Enrique y Norfolk y Moro y Ana y los Bolena
transportado, pero más viejo al acabarlo
Nunca los días se mueren iguales
Una conversación
Hace 2 horas

4 comentarios:
Me encanta
Gracias, astrom. Y bienvenido
A mí también me ha gustado mucho, Koldo. "Nunca los días se mueren iguales". Muy bueno.
Gracias, jesús. Es el mejor verso del poema, sin duda, para mí también
Publicar un comentario en la entrada