jueves 30 de junio de 2011

siesta en la piscina

Se esconden entre las ramas verdes
árboles sombra
mientras las luces enmarcan los sueños
delgadas capas de tela que separan la piel del sol
los gritos se vuelven lejanos, acaso los omito,
acaso los convierto en un bajo continuo
y llega la relajación, dormido acaso
frágil frontera entre la realidad y tú
el agua por la espalda
el agua por la cabeza
el agua por doquier
flotas y flotas de nuevo floto entre tus pies
en las horas perdidas de este día perdido de verano
cada vez que abro el libro, vuelvo al reino de Inglaterra, junto con
Cromwell y Enrique y Norfolk y Moro y Ana y los Bolena
transportado, pero más viejo al acabarlo
Nunca los días se mueren iguales


4 comentarios:

astrom dijo...

Me encanta

koldo dijo...

Gracias, astrom. Y bienvenido

Jesús Miramón dijo...

A mí también me ha gustado mucho, Koldo. "Nunca los días se mueren iguales". Muy bueno.

koldo dijo...

Gracias, jesús. Es el mejor verso del poema, sin duda, para mí también