Me gustó la foto de la portada del libro. El título en español: Fragmentos de vida (Una educación nada sentimental), de Sybille Bedford, Ed. Salamandra. El título en inglés, Jigsaw. La traducción de títulos es así, no la he inventado yooooo.
Nos cuenta la autora su infancia y adolescencia, un tanto alcohólica y con problemas de autoestima, en un desperdicio de vida de una escritora cuyo mayor mérito es haber publicado la biografía de Huxley. Se centra sobre todo en su madre. Un libro tal vez terapéutico para ella, pero prescindible para los demás.
Después fui a la biblioteca, y vi una cosita corta de Georges Simenon, y no me resistí. La casa del canal, Ed. Tusquets, se lee fácil, pero los personajes están un poco desdibujados para mi gusto.
Al devolverlo encontré un libro de George Trackl. "Un libro de poemas en medio de los últimos best sellers", pensé. Bueno, no es para tanto, pero Sebastián en sueños y otros poemas, Ed. Galaxia Gutenberg, en traducción de Jenaro Talens, es un libro de poemas que vale la pena, aunque solo sea por decir que a veces la belleza también se puede no entender porque busca caminos paralelos. Intuyo familiaridad entre sus procesos mentales y los míos.
De repente en lo profundo del bosque, de Amos Oz, Ed. Siruela, es un cuento bien contado, con corrección y fácil de leer. Demasiada moralina para mí, sigo sin pillarle el punto a este hombre.
Para desintoxicarme, he cogido (y estoy con él) Pisando los talones, de Henning Mankell, Ed. Tusquets. Aquí Wallander está cerca de los cincuenta, con problemas de azúcar, y se siente solo. Mankell nunca me decepciona: es refrescante, divertido, y me engancha con su flujo mental.
(Noticias que quiero reseñar: Cristina García Rodero ha entrado en Magnum. Tienen suerte los de Magnum. Garoña se cerrará en 2011. Más vale tarde que nunca. Aunque con este ministro pronuclear -Sebastián-, no nos podemos fiar.)
La ceni..
Hace 3 horas
