viernes 12 de junio de 2009

despertares

Se escuchan los ecos del valle
desde la montaña:
se abre el espacio salvaje invitante expectante,
el deseo de saltar sobre lo verde,
promesa de futuro, tálamo de vuelos imposibles.

Desde mi observatorio admiro, disfruto, aleteo, bailo.
Me siento privilegiado, ermitaño feliz en mi cueva, buscador de cielos nuevos,
de nuevos ciclos en el devenir, de viejas verdades renovadas.
La vida continúa, se acerca, parece vivir fuera de sí.

Bruscamente todo cambia.
Cambia lo superficial, el color, el olor del aire.
Y cambia también lo profundo. El deseo de viajar que renueva la sangre.
La sangre renovada que viaja por el cuerpo.
Todo cambia.
Cojo el macuto y comienzo el camino.

1 comentarios:

maría dijo...

¿sueñas con un cambio?

yo también.