La consciencia te permite darte cuenta de lo que haces: pero lo sigues haciendo.
Soy consciente. Pues, y eso ¿me vuelve más responsable? Para conmigo mismo, sí, por supuesto.
Ser más responsable, sin embargo, no hace que deje de desear tu piel sobre la mía: ni siquiera el calor de estos últimos días aleja esa preeminencia del deseo, acaso lo convierte en más febril.
Tu piel sobre la mía es la forma de consciencia más hermosa que me inunda, cada noche, cada mañana. Tu boca que no conoce refugios. Tu cuerpo que es comunión con el mío. Y tú, cantando en mi imaginación, transformada en música. Y tú, tus manos abarcándome. Tu presencia vibrando. Los valles, no solo las cimas, son deseables.
El ritmo se relaja y se alarga como la sombra de la luna llena reflejándose en el charco de una lluvia de verano, tan torrencial como efímera.
La presencia se llena de tu plenitud. De la nuestra.
De mi amor por ti.
Te quiero.
La ceni..
Hace 3 horas

2 comentarios:
ser responsable significa dar la cara por lo que hacemos. lo que sentimos es otra cosa.
yo puedo desear partirle la cara a alguno pero no lo hago porque sé que no sería bueno ni para él ni para mí. no soy una malvada por sentir ira (nos pasa a todos alguna vez). eso sí, si me da por sacar un bate de beisbol y liarme a golpes con el chavalín al que le vendí mi coche y cuyas multas me llegan un mes sí y otro también porque el muy cabrón tardó varios meses en cambiar el titular, la cosa cambia.
todos elegimos qué hacemos con lo que sentimos. y somos responsables de nuestros actos.
y después de este rollo sobre responsabilidad, te digo que yo también te quiero.
Gracias, preciosa, eso es lo mejor de todo
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